Curso de Verano 2012
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ACADEMIA MUSICAL GÓMEZ ROMERO
Grupo Dos 22
Musical Gómez Romero
Inteligencia Musical

“Desde que el hombre existe ha habido música. Pero también
los animales, los átomos y las estrellas hacen música”.

Karlheinz Stockhausen

 

Como anotamos el domingo anterior en el esbozo de la Inteligencia Lingüística, Howard Gardner llamó “El tracto auditivo-oral” donde también se localiza la segunda de las inteligencias más ancestrales en la humanidad, la Musical. Dice que, “sepultados muy lejos en los principios de la evolución, la música y el lenguaje pueden haber surgido de un medio expresivo común”. Y precisamente, haciendo pareja con la necesidad de comunicarse aparece, ante la falta de un lenguaje —como un bebé— la necesidad primordial de de expresare; el usa diversas composiciones tonales muy acordes a sus sensaciones y urgencias (dolor, hambre, sueño, miedo, etc.) donde, para cada una de ellas, la “melodía” usada es diferente. Por esto se piensa que de todos los dones que tenemos, ninguno surge más temprano que el talento musical. Visto antes que como un arte, como una necesidad de expresión muy personal.

 

Si vemos —o debería decir, escuchamos— a la inteligencia musical como la capacidad de expresar y transmitir las emociones más profundas y auténticas a través de composiciones o interpretaciones que evocan, desde la alegría hasta la nostalgia, pasando por el amor y el odio; hay básicamente tres contextos en la que ésta se puede desarrollar: 1. En una enseñanza superior, 2. En una familia, rodeado de músicos o 3. Por increíble que parezca, en una incapacidad como el autismo. Algunos autistas logran memorizar e interpretar magistralmente muchas piezas musicales o cantos, y al terminar, no pueden conversar. Entonces, la medida en la que se expresa el talento depende del medio en el que se vive. Esta inteligencia, al igual que la lingüística es a los poetas, es a los compositores. Entre ellos se puede identificar a los más dotados por traer constantemente “tonos en la cabeza”, se concentran en la idea y su “imaginación musical” comienza a procesarla. A los demás esto nos parecería misterioso pero, para el compositor tiene una lógica precisa propia de los músicos. Se le llama Imaginación Auditiva cuando conjugan en su mente: armonías, melodías y ritmos, hasta lograr la forma deseada. Para alguien con gran inteligencia musical, componer es tan natural como comer o dormir. Wagner decía que componía “como una vaca da leche”.

 

Se ha dicho de la relación entre música y matemáticas, “pudiera ser más un esfuerzo por recalcar la parte racional del compositor, subestimando los poderes emocionales que la música tiene, con claros efectos en las personas” (Gardner). La música es un patrón que un matemático puede representar, pero las matemáticas no son indispensables para un músico. Sócrates asociaba los estilos de música con los rasgos de carácter: Los jónico y lidio con la indolencia y la comodidad, mientras que los dóricos y frisios con el valor y la determinación. Dijo Schoenberg: “Estas impresiones tienen el poder de influir (diría yo, identificarse) en las partes ocultas de nuestra alma y de nuestros sentimientos… nos hacen vivir en el país del ensueño, de deseos cumplidos o de un infierno soñado”. Otro ejemplo de su efecto es el Método de Alfred A. Tomatis, quien utiliza la obra de Mozart para sensibilizar el sistema neurovegetativo y obtener curas en músico-terapia. En un punto medio, donde suele estar la salud mental; el matemático G. H. Hardy validaba ambos extremos asegurando que: “la música podía estimular las emociones, acelerar el pulso, curar el desarrollo del asma, inducir epilepsia o calmar a un infante”. Por favor, escuchemos buena música.

 

Escrito por: Jorge Papachoris

Comentarios a: papachoris arroba hotmail punto com

 
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